Una vez a la semana Julián Rojas, Jair Ortiz y Yael Montelongo caminan en las inmediaciones de la zona Centro de Ciudad Juárez, Chihuahua cargando un contenedor para punzocortantes, jeringas nuevas, guantes quirúrgicos, bolsas de plástico limpias, marcadores permanentes y hojas para registro.
Ellos visitan puntos de consumo de drogas duras, con el propósito de intercambiar agujas usadas por nuevas y en los últimos meses, para llevarse residuos de droga o dosis muy pequeñas, del tamaño de la mitad de un grano de arroz, para analizarlas y conocer si contienen fentanilo u otras sustancias que alteren los estupefacientes.

Estas personas son promotores de salud de la organización civil Compañeros, una instancia que actualmente recibe fondos de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, dependiente del Departamento de Estado de Estados Unidos, para llevar a cabo el “Programa de Análisis de Sustancias”.
El estudio se realiza también en las fronteras de Tijuana y Mexicali. Se trata del l NorTest Mx o Red Comunitaria de Análisis de Drogas de la Frontera Norte Mx que tiene como objetivo analizar las sustancias que se consumen en el norte de México.

En concreto, las acciones de Compañeros tienen como objetivo reducir los daños causados por el consumo de droga en usuarios crónicos y se pretende saber qué están consumiendo los usuarios para prevenir muertes por sobredosis.
“Son pruebas rápidas para detectar fentanilo, benzodiacepina, xilacina, metanfetamina en residuos y se puede hacer a través de una prueba rápida en residuos, en la parafernalia que se utiliza para el consumo y es una forma en la que podemos decir, ir documentando e ir recabando datos desde esta investigación de análisis de sustancia frente la presencia de adulterantes, como el fentanilo”, informó David Montelongo García, coordinador de Proyectos del programa Compañeros.

En uno de los últimos recorridos, los promotores llegaron a un edificio en ruinas. En el segundo piso ya los esperaban Adrián Rojas Solís y otro de sus compañeros. En una vieja cómoda cerrada con una cadena y candado, Adrián y la otra persona tenían un contenedor para punzocortantes -donado por Compañeros- con 50 agujas usadas que entregaron a cambio de un número igual de jeringas.

Además, el compañero de Adrián se apresuró a preparar una dosis de heroína y se inyectó en la mano izquierda para enseguida entregar lo que llaman “una cuca”, que es la base de un envase de aluminio y en la cual el hombre diluyó la dosis con un líquido. Esa parafernalia fue colocada en una bolsa de plástico, en la que se anotó la dirección donde fue recolectada -dato al que se le da un tratamiento de información reservada, pues se busca evitar la criminalización- para que en caso de que se detecte algún adulterante identificar dónde se esta consumiendo y advertir a los consumidores.
Reducir daños para salvar vidas, no para juzgarlas
Algunos de los adulterantes que Compañeros puede detectar son: xilacina, que es un tranquilizante y sedante de uso veterinario; benzodiacepinas que son medicamentos psicotrópicos que deprimen el sistema nervioso central para generar un efecto calmante, sedante o relajante en el cerebro; metanfetamina, un potente estimulante sintético, muy adictivo que afecta de forma directa al sistema nervioso central; y fentanilo, un es un potente opioide sintético y una cantidad sumamente pequeña puede resultar letal.
“Con el fentanilo se necesita muy poca cantidad para que sea una dosis mortal y lo que va a pasar con una dosis mortal es que la persona va a perder el ritmo cardiaco, se va a disminuir la respiración, va a perder tono muscular y la persona va a tener una muerte por la sedación del ritmo cardiaco y de la respiración”, dijo Montelongo.
El coordinador dio a conocer que en el trienio de abril a junio de 2026 en la frontera de Juárez el NorTest analizó 108 muestras. En 34 muestras de heroína se encontró que un 23.5 por ciento eran heroína y un 76.5 por ciento era 6-monoacetilmorfina que es un potente opioide y el principal metabolito activo que el cuerpo produce al descomponer la heroína.
En 25 muestras de cocaína el compuesto activo era precisamente cocaína, pero un 14.3 por ciento contenía también levamisol, un medicamento de uso veterinario y otro 14.3 por ciento había lidocaína, un fármaco anestésico. Además, para hacer el corte de la droga se usaron diversos diluyentes, como inositol, manitol, lactosa y creatina.
Para los usuarios crónicos de heroína, el “Programa de Análisis de Sustancias” es útil porque les permite saber qué están consumiendo y estar alertas por la posibilidad de que requieran atención médica.
“Para nuestro propio beneficio, ya sea de nuestra salud y nos apoyan en diferentes cosas, como para ir a bañarnos a su establecimiento, nos da información sobre las diferentes drogas y cómo aplicarlas, tener un lugar seguro, tener consciencia saber qué es lo que hace uno. Nos dan jeringas, toallitas para limpiar, las cucas para hacer el jale”, expresó Arián Rojas Solís.
Julián Rojas, coordinador de la Iniciativa de Reducción de Daños de Compañeros”, explicó la importancia de que usuarios de drogas inyectables que viven juntos y comparten sustancias tengan jeringas nuevas para evitar la reutilización y también la necesidad de que estas personas tengan conocimientos para prevenir el VIH y la Hepatitis C y detecten sobredosis y puedan revertirlas con el medicamento Naloxona.

Además, Julián Rojas indicó que Compañeros hace un acompañamiento de pares, es decir, personas de esa organización que en el pasado consumieron acompañan a usuarios activos, buscando una reducción de daños formarlos como promotores de salud.
“Una línea de acción del programa Compañeros, es la educación y el acompañamiento de pares. Personas de la organización somos pares, hemos consumido sustancias en el pasado y hacemos ese proceso de acompañamiento y educación. Ellos van aprendiendo cómo hacer su función de promotores de salud pares, con sus pares activos en el consumo, saben cómo juntar las jeringas, saben cuáles son los puntos más seguros para inyectar a otras personas, tienen capacitación para intervenir en eventos de sobredosis, aplicando la Naloxona, nos refieren gente para hacer las pruebas rápidas de VIH, hepatitis C, refieren gente para el grupo de apoyo”, señaló.
La capacitación se ha realizado en 23 sitios de consumo de Ciudad Juárez, en donde también se han entregado tiras para la detección de adulterantes.

