InicioJuárez🕳️ Los baches del poder: el pleito que pavimenta la política en Juárez

🕳️ Los baches del poder: el pleito que pavimenta la política en Juárez

Lo que comenzó como una discusión sobre pavimento terminó revelando el verdadero agujero: la distancia entre los políticos y la gente.

La pelea que se volvió viralEl fin de semana, la política juarense tuvo su propia función estelar. El alcalde Cruz Pérez Cuéllar y el presidente de la Junta Municipal de Agua y SaneamientoSergio Nevárez, convirtieron los baches en el nuevo campo de batalla.Lo que parecía un intercambio técnico sobre responsabilidades de obra terminó en una guerra de declaraciones, videos y acusaciones cruzadas.Y sí, la arena fue el pavimento. Porque en Juárez, los baches no son simples huecos: son símbolos de abandono… y oportunidades de campaña.


El bache como bandera políticaCada sexenio promete taparlos, pero los hoyos siguen ahí —algunos desde hace décadas— recordándonos que la ciudad se acostumbra a vivir en modo parche.Tapar un bache se volvió gesto político, casi una metáfora del poder: quien lo cubre, se coloca la medalla de “eficiente”; quien no, carga con el estigma del descuido.Los datos lo confirman: según la Encuesta de Necesidades Sociales en Ciudad Juárez de nuestro Medio realizada en Mayo del 2025la pavimentación ocupa el primer lugar de reclamo en las colonias, por encima incluso del agua o la inseguridad. Mientras tanto, el estudio revela que el juarense promedio valora el orden, la autoridad efectiva y los resultados visibles sobre cualquier discurso moralista.En pocas palabras: a Juárez le importa más el bache tapado que el político que lo tapó.


Un síntoma más profundoEl conflicto entre Pérez Cuéllar y Nevárez es apenas la superficie de un problema mayor: la gestión pública convertida en espectáculo.El pavimento se usa para medir “eficiencia” y ganar simpatías, pero no para construir planeación urbana ni desarrollo sostenible.Cada administración llega con su plan de bacheo, pero ninguna con un modelo de ciudad a largo plazo. Y así, los hoyos se vuelven eternos… como las promesas.


La mirada del ciudadanoEl juarense lo observa con ironía. “No importa quién los tape, con tal de que los tapen”, se escucha en las calles del sur poniente.Esa frase encierra un hartazgo real: la población ya no espera héroes, sino resultados. Porque entre tanta pelea política, la confianza ciudadana también se agrietó.La frontera no pide discursos, pide concreto, alumbrado y seguridad. Pide gobernantes que recorran las colonias, no solo las cámaras.


Conclusión: los baches del poderEn Juárez, cada hoyo en el pavimento es también un hoyo en la credibilidad política.La disputa entre el alcalde y la Junta no solo habla de infraestructura: habla del tipo de liderazgo que hemos permitido normalizar.El día que tapar un bache deje de ser noticia, quizás ese día podamos hablar de una ciudad que realmente avanza.Mientras tanto, el pavimento sigue siendo el ring donde se mide la fuerza… y el ego.

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