Ciudad Juárez amaneció este día con un clima que invita a salir: sol, temperaturas templadas y una sensación de tregua tras semanas de frío irregular. Sin embargo, debajo de ese cielo despejado persiste un problema que ya se ha vuelto costumbre en la frontera: la mala calidad del aire.
Los niveles registrados colocan a la ciudad en un rango perjudicial para grupos sensibles. No es un dato menor. Niñas, niños, personas adultas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias siguen expuestos a un entorno que afecta directamente su salud. Y aunque la contaminación no siempre se ve, se siente: irritación en la garganta, cansancio, dificultad para respirar.
Juárez vuelve a enfrentar una paradoja conocida: una ciudad activa, productiva, en movimiento… pero con un entorno ambiental que no ha sido prioridad real en la agenda pública. La pregunta es inevitable: ¿cuántas alertas más se necesitan para que la calidad del aire deje de ser un tema secundario?
