El precio de la carne en México se ha convertido en una noticia que golpea el bolsillo de millones de familias, justo al cierre de 2025. Datos especializados muestran que el costo al consumidor de la carne de res ha aumentado entre 21% y 37% en el último año, situándose en niveles no vistos desde 2020 y alcanzando aproximadamente 221 pesos por kilo en algunos cortes básicos.
Plaga de barrenador: un problema sanitario con impacto económico
Uno de los factores que más ha afectado al sector es la plaga del gusano barrenador del ganado (GBG), un parásito que ha generado restricciones comerciales y ha obligado a cerrar la frontera para la exportación de ganado mexicano hacia los Estados Unidos. Dicha barrera sanitaria ha encarecido no solo el mercado interno, sino también las operaciones de movilización y engorda del ganado.
Aunque el GBG no ha sido el único problema—la sequía prolongada en regiones clave para la producción ganadera también ha reducido inventarios, afectado pastizales y encarecido la alimentación y cuidados del hato bovino—su presencia ha exacerbado una crisis que ya venía gestándose.
Sequía y mercado internacional: una tormenta perfecta
La sequía que ha azotado buena parte del país y del norte de América ha tenido un impacto directo en la producción. La reducción del inventario ganadero, tanto en México como en Estados Unidos—donde los rebaños se encuentran en sus niveles más bajos desde 1951—ha obligado a los productores a enfrentar mayores costos de engorda, sanidad y logística.
Esta combinación de factores ha derivado en que el precio de la carne de res aumente de forma sostenida, afectando cortes básicos como carne molida, diezmillo y espaldilla, que resultan esenciales en la canasta alimentaria de las familias mexicanas.
Productores en desventaja y mercado importado
A pesar del impacto chino en los precios, la producción nacional ha quedado en una posición de desventaja relativa. La entrada de productos importados de otros países—incluidos cortes más económicos—ha generado una competencia que algunos ganaderos consideran injusta, pues obliga al productor mexicano a competir con precios más bajos pese a sus altos costos de producción y barreras sanitarias.
Líderes del sector han exigido medidas que protejan la producción nacional, incluyendo la limitación de compras de ganado extranjero que ingresan al mercado interno, señalando que esta práctica puede desplazar al ganadero local en un contexto donde la recuperación del hato pecuario tomará años.
Impacto social: ¿más que un ajuste de precios?
El alza en los precios de la carne no solo representa cifras económicas: tiene efectos directos en la vida diaria de las familias mexicanas. En un país donde la carne de res forma parte de la dieta tradicional, un incremento de casi 40% en su costo golpea con fuerza a quienes ya enfrentan inflación y presiones en otros bienes alimentarios.
Especialistas advierten que, si no se abordan tanto los problemas sanitarios como los estructurales del sector (como la sequía, el apoyo institucional a productores y la protección de mercados), este episodio podría dejar una huella prolongada en la seguridad alimentaria del país.
