Creel, Bocoyna, Chih., 6 de febrero de 2026.- Desde la Sierra Tarahumara, Marco Bonilla, alcalde de Chihuahua capital y presidente de la Red Mexicana de Ciudades Amigas de la Niñez, encabezó la Asamblea Regional de este organismo, enviando un mensaje que trasciende lo protocolario: la niñez debe ser prioridad sin importar el territorio donde se nace.
La reunión, celebrada en Creel, reunió a autoridades municipales, representantes del DIF y, sobre todo, a niñas, niños y adolescentes de distintos municipios serranos, quienes participaron activamente en un ejercicio poco común en la política local: ser escuchados directamente sobre sus necesidades y preocupaciones.

Durante su intervención, Bonilla subrayó que los derechos de la infancia no pueden depender de si se nace en una ciudad grande como Chihuahua o Ciudad Juárez, o en comunidades como Creel o Guachochi. El reto, dijo, es que los gobiernos locales trabajen de manera coordinada para cerrar brechas históricas que siguen afectando a miles de niñas y niños en la región.
En su calidad de presidente nacional de la Red, tomó protesta al alcalde de Bocoyna, Macario Hermosillo, y a la directora del DIF Municipal de Ocampo, Blanca Rascón, como nuevos integrantes del organismo, ampliando la presencia de la Red en la zona serrana y fortaleciendo una agenda que busca pasar del discurso a acciones medibles.
Bonilla también hizo énfasis en el valor cultural y comunitario de la Sierra Tarahumara, reconociendo a los pueblos rarámuri como guardianes del territorio y recordando que el desarrollo no puede construirse ignorando la identidad, la cultura ni el entorno natural.
Por su parte, la presidenta del DIF Municipal de Chihuahua, Karina Olivas Maldonado, explicó a las y los menores el trabajo que realiza la Red a nivel nacional y encabezó una consulta directa donde destacaron temas como el acceso a la salud, el apoyo a las escuelas y la necesidad de mayor comunicación y acompañamiento dentro de las familias.
La asamblea dejó claro que no se trató de un acto simbólico más. El mensaje fue directo: la agenda por la niñez requiere coordinación regional, liderazgo y voluntad política, especialmente en zonas históricamente rezagadas como la Sierra Tarahumara.
Para Juárez —una ciudad con profundas desigualdades y retos en materia de infancia—, lo ocurrido en Creel no es ajeno: pone sobre la mesa la discusión de si los gobiernos están realmente escuchando a niñas, niños y adolescentes, o si siguen hablando de ellos sin ellos.

