Mientras la ciudad lidia con la violencia, otro frente se suma a la preocupación ciudadana: el clima extremo. En los últimos días se activaron alertas por heladas, sensación térmica bajo cero y posible aguanieve, condiciones que golpean con mayor fuerza a las zonas con rezago urbano.
Para muchas familias, el frío no es solo una incomodidad, sino un riesgo directo: tuberías que revientan, viviendas sin aislamiento adecuado y gastos imprevistos que llegan en el peor momento.
Las autoridades han llamado a proteger instalaciones y vehículos, pero en colonias populares la realidad es otra: no siempre hay recursos para prevenir daños.
El invierno vuelve a evidenciar una verdad incómoda: no todos enfrentan el frío en las mismas condiciones.
